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martes, 19 de junio de 2012

Capitulo 53.

Narra Lucía**
Subí rapidamente hasta el piso de arriba donde vi a Beatriz y a Manuel sacandome ropa.
-¿La meto ropa de abrigo?- preguntó Bea.
-Supongo. En Londres hace frio. Yo me he metido ropa de todo tipo.
-¿Qué?- chillé- ¿Me voy a Londres?
-No- dijo mi hermano- Nos vamos los dos.

Mi cara cambió por completo y salté encima de mi hermano.
-Te quiero, te quiero, te quiero y te requiero- le dije mientras le daba besos.

Miro a Beatriz.
-Esta vez te llamaré todos los días, lo prometo.- la dije mientras la abrazaba- Claro, cuando tenga el móvil.
-¡Le hemos encontrado!- chilló Manuel mientras me le tiraba.

La puerta de abajo se cerro y oí como alguien decía algo.
-¡Coño! ¡Estate quieto!- oí decir a Carlos, el novio de Bea.

Un ladrido.
-¡Pirata!- chillé.

Bajé por las escaleras y cuando Pirata me vio, empezó a tirar de la correa hasta que consiguió que Carlos le suelte. Pirata, cuando llega a mi, salta y me tira. Me empezó a chupar toda la cara.
-¡Pirata!- le digo- ¿Quien lo tenía?
-Mi abuela- dijo Carlos.

Manuel baja.
-Vamos, papá puede venir en cualquier momento.- me dijo Manuel.
-Si, si.

Notaba mariposas en el estómago. ¡Iba a ver a Liam!
-Se me olvidan los billetes.- dijo Manuel.
-¿Dondé estan?
-En tu cuarto.

Eso no me cuadró y subí con él. Llegó a mi cuarto, cogió el peluche que me había regalado por Navidad y lo rajó con una navaja.
-¿Qué haces, degenerado?- chillé.

Entonces sacó del relleno una cajita. Me la dio.
-Por cortesía del tio Javier.- me dijo.

Miré la cajita. Era pequeñita y roja. La abrí con mucho cuidado. Había una nota con un sobre. Leí la nota.
  "Querida Lucía:
Cuando leas esto seguramente ya sepas tu vuelta a Londres. Puede que te parezca algo precipitado pero no quiero que pases allí más tiempo. Ni tu hermano tampoco. Sois mis sobrinos y quiero lo mejor para vosotros. Puede que lo mejor no sea estar aquí pero mejor que estar en Madrid si.
PD: no he dicho nada a nadie. Es una sorpresa.
                                                                                                   Javier."


Miro dentro del sobre. Dos billetes, solo de ida, para la capital inglesa.
-¡Vosotros dos estais compinchados!- dije.
-¿El tio y yo? Desde hacía mucho tiempo.- sonrie- Fue él quien mandó el peluche.


Salimos corriendo de la casa con Pirata. Esta vez vamos en el coche de Carlos los cinco con Pirata.
Llegamos al aeropuerto y facturo las maletas mientras que Manuel va a dejar a Pirata enfrnte de la cabina de carga. Cuando vuelve, él y Fernando se abrazan.
-Tio, te voy a echar de menos- dijo manuel.
-Tranquilo, llamarás. Porque llamarás, ¿no?- Beatriz le miró mal.
-Si chicos, llamaremos siempre que podamos.


Se oyó la llamada para subir a nuestro avión y nos despedimos.
Estaba nerviosa, muy nerviosa. Solo faltaba que apareciesen mis padres o mi abuela para no dejarnos pasar pero cuando la azafata revisó nuestros billetes, me sentí segura. "Lucía, no les vas a volver a ver en tu vida" pensaba mientras me sentaba en el asiento del avión.
-Libre- dije en voz baja.
-Claro que sí, sister- me dijo Manuel cogiendome de la mano.


El avión despegó y vi Madrid alejandose. Luego el mar. La tranquilidad que me daba el mar era descomunal. Estuve todo el viaje mirando el mar. Sin pensar en nada hasta que las luces que avisan de que nos pongamos el cinturon se encendieron.
-Lucía, ya estamos llegando- dijo mi hermano poníendose el cinturón.


Me le puse y aterrizamos. Cuando nos avisaron de que podíamos salir ya del aparato, me levanté con rapidez, cogí mi equipaje de mano y salí corriendo de la mano con Manuel.
Cogimos a Pirata cuando nos llamaron y salimos a la salida del aeropuerto donde el coche rojo de Javier nos esperaba. Él salió con una sonrisa del coche y no pude evitar salir corriendo a abrazarle.
-Gracias javier, gracias.
-Venga, vamos.


Le hicimos caso y subió a Pirata en el maletero.
Llegamos a la casa de mi tío y subimos las cosas.
-¡María!- grité mientras entraba por la puerta- ¡María!
-No esta ahora. Se ha ido a comer con su novio, que es su cumpleaños.- matizó Javier.


"Estarán todos allí. Voy a darles una sorpresa" pensaba mientras subía mi maleta a mi habitación.
-Me voy a ver a los chicos.- dije abriendo la puerta- Manu, ¿vienes?
-No. Voy a colocar todo. Pero llevate a Pirata que esta mustio por el viaje.


Miré a mi boxer albino y estaba tristón. Cogí la correa y se la enseñé. Al descrifrar el mensaje, se levantó y vino corriendo a mí.
Salimos del edificio y millones de hormigas paseaban por mi estómago.
-Vamos Pirata, que tengo que ver a Liam.- dije sonriente.


Empezamos a correr los dos. Mucha gente nos mirába pero eso me daba igual. 
Seguíamos corriendo hasta llegar a la calle de la casa de los chicos. Vi un coche que estaba aparcando y reconocí su cara en el asiento del piloto apesar de estar lejos. Sonreí pero él no me veía. Liam bajó del coche. Cuando le vi mejor pensé que estaba más guapo que nunca. Mi perro ladró.
-Pirata, calla.


Seguía mirando a Liam y vi que estaba abriendo la puerta del copiloto. Del coche salió una chica rubia, guapa, muy guapa. Ella sonreía y él también. Mi sonrisa cambió por completo cuando vi que se iban acercando para besarse.


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