Narra Lucia**
Era lunes y estaba sola en casa. Liam podía venir en cualquier momento para enviarme a dormir conmigo pero aun era muy pronto ya que solo eran las seis de la tarde.
Mi tío seguía se viaje y volvería mañana ya que era muy tarde para que volviese ese día.
Me puse la televisión pero me acorde de los ejercicios de historia que me había puesto así que subí a mi cuarto y los empecé a hacer.
A los cinco minutos, Liam entró en casa con llave que le había dado para no tener qe esperarme en la calle a la hora de la comida.
-Hola preciosa.- me dijo dándome un beso- ¿Que haces?
-Hacer historia. ¿Cuando empezó la Segunda Guerra Mundial?
-Lo siento. No lo se.
-Bueno, no pasa nada.
-¿Estamos solos?- me pregunto Liam haciéndome levantarme de mi silla.
-Si. María ya duerme hoy en casa de su madre y Zayn, al no estar María se ha ido.
-Entonces estamos solos.
-Ya te he dicho que si.
-Pues podíamos...
-¿Hacer galletas?- pregunté.
-Efectivamente.
Me senté de nuevo en la silla.
-Lo siento. Tengo que terminarlos.
-Ya lo terminas luego.- me obligó a levantarme.
-Liam, que luego me dices que no estudio.
-Era una broma.
Me senté de nuevo pero trajo chocolate.
-Eso no vale.- dije sonriente a Liam que se había sentado en el suelo.
-Que rico que esta.
Me levanté y le pedí con la mano un cachito.
-No. Tienes que estudiar.
Me senté sobre sus piernas y se metió una pastilla de chocolate en la boca. Lo dejo entre as labios para chincharme pero le bese. "Sabe a chocolate. Que rico" pensé.
-He terminado de estudiar ya.
-¿Si?
Le volví a besar y nos levantamos. Liam me cogió de la cintura y me tumbó en la cama con mucho cuidado.
-Te quiero.- me dijo.
Yo le sonreí y le paso la mano por el pelo. Se termino de tumbar sobre mi y me empezó a besar en el cuello. "Joder". Hice que se levantara un poco para ir desabrochandole los botones de su camisa.
-¿Donde esta la nata?- oí decir a Liam.
Me separé y me empecé a reír.
-¿Paa que quieres tu la nata?- le pregunté.
-¿Que dices de nata?
Entonces comprendí que solo me lo había imaginado.
Me siguió besando y fue levantándome la camiseta de andar por casa que llevaba. Me quedé en sujetador por fin.
-¿Donde esta la nata?
-En serio, ¿para que quieres la nata?- pregunté seria a Liam.
-Yo no he dicho nada de nata.
-Bueno, da igual. Serán imaginaciones mías.
Le desabroché el botón del pantalón y se quitó el pantalón vaquero. Nos metimos dentro de las sabanas y ya estábamos los dos en ropa interior. Me hice una coleta para que mi pelo no molestase. Liam parecía que se estaba impacientando.
-Ya esta.- dije dando la ultima vuelta a mi goma del pelo.
-Por fin.
Me empezó a acariciar la pierna y a darme pequeños besos alrededor de mi sujetador.
-Lucia, ¿donde esta la nata?- preguntó alguien entrando en mi cuarto.
Liam paró y yo me quedé blanca. Mi tio se tapó los ojos frente a tal escena.
-Lo... Lo siento.- cerró la puerta.
Yo miré a Liam.
-En cinco minutos abajo.- dijo mi tio atraves de la puerta- los dos.
-Vale.- dijimos los dos.
Nos volvimos a vestir y como nos mandó mi tío, a los cinco minutos estábamos Woody y yo abajo viendo cono mi tío daba vueltas por el salón. De vez en cuando, cogía una fresa y la untaba en nata, que parece ser, la había encontrado.
-Veamos. ¿Estais saliendo?- preguntó Javier algo confuso.
Liam y to dijimos que si con la cabeza.
-¿En que cabeza pensante entra esto?- chilló mi tio- ¡Lucia! ¡Que te has escapado de casa! ¿Y sale con un famoso?- suspiró- sencillamente no lo entiendo. Es superior a mis fuerzas.
-Javier...
-No Lucia.- se sentó en la silla- te falta un mes para ser libre. Solamente un mes. ¿Por que te arriesgas?
-Señor, nosotros lo estamos llevando en secreto.- dijo Liam.
-¡Pero que os pueden pillar! Claro, si es que aun no os han pillado.
-Javier, es que en la calle directamente no nos conocemos.
-Es verdad. En la calle no nos miramos, no nos hablamos. No nos conocemos.- dijo Liam.
-¡Pero si vais juntos a todos los lados!
-Pero no como si nos conociésemos. Unas veces yo voy tres metros por delante. Otras veces tres metros por atrás.
-Lucia- mi tio suspiró y nos miró- no ne gusta nada decir esto pero tu y Liam tenéis que dejar de veros.
Se me paró el corazón y no supe como reaccionar. No tenia palabras para decir en ese momento. "No me puede obligar a eso" era lo único que pensaba. Pero a la vez pensaba que él era a la persona que tenia que obedecer de algún modo, que sabia lo mejor para mi y que, a pesar de saber todo lo mío, me apoyaba.
-¡No!- dijo Liam levantándose de su silla- ¡No!
Liam estaba enfadado y miraba a mi tio fijamente.
-No la voy a dejar de ver.- hizo una pausa- estoy... -tosió mientras se ponía rojo- enamorado de ella.
En mi interior me quede congelada. Liam tenia dieciocho años. ¿Se puede enamora uno tan joven? "No. Imposible."
-Liam... Lo siento pero no. Nada hasta su cumpleaños.
-Señor, por favor.- insistió Liam.
Sonreí por la cara de desesperación que puso mi tio mientras decía que el siempre había sido un hombre que no las había liado muy gordas, que era bueno y que porque los adolescentes invadían su casa.
-Vale. Pero en vez de tres metros será cada uno en una calle. Hasta que uno no salga de una el otro no cruzara la carretera.- me miró- ¿entendido?
Yo me levanté de la mesa y abracé a mi tio. Él se quedó sin saber qe hacer con sus brazos y finalmente también me abrazo.
-Gracias. Muchísimas gracias- le dije.
Tras separarme vi a Liam que estaba aun rojo por su confesión.
-No hacia falta que dijeras que estaba enamorado- le dije al oído.- no esta bien mentir.
-No. Era verda
Me cogió de las manos y se acercó a mi para besarme.
-¡No! ¡Ya os he visto en la cama! Ni se la ocurra besaros en mi presencia- dijo Javi.- Y ya va siendo hora de que Liam se vaya yendo que tienes que estudiar.
-Se podría quedar a cenar.- dije con una sonrisa.
-Ni de coña.
Entonces Liam cogió sus cosas y abrió la puerta. Me fui a despedir como debía pero Javi me lo impedido poniendo poniéndome la mano en toda la casa y empujando me para atrás con cuidado.
joder con el tio jajajajaja
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