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domingo, 17 de junio de 2012

Capitulo 49.

Narra Lucia**
Los días seguian pasando y la navidad se acercaba más y más. "Mierda, no voy a estar en el cumpleaños de Louis" pensaba en Nochebuena.
-Lucía, ¿que pasa?- me preguntó mi hermano.
-Es el cumple de Louis.
-Un amigo, ¿no?
-Si. De Londres.
-Bueno, no hay mal que por bien no venga.- Manuel sonrió.
-Vamos a preparar la cena.- dijo mi madre borde ante mi presencia.

Mi madre no me hablaba aunque ya casi llevase un mes en España. Un largo mes sin saber nada de Londres. No podía comprar revistas, no tenía el móvil, no podía usar mi ordenador y cuando pensaba que me iba a quedar sola en casa, o alguien se quedaba conmigo o me metían en mi habitación que era como una carcel. En mi puerta habían puesto una cerradura y en mi ventana había barrotes.
Cogí un cuenco y empecé a hacer mayonesa. Mi hermano metió el pescado en el horno y mi madre preparaba la mesa para diez personas.
-¿Quienes van a venir?- pregunté.

Mi madre no me contestaba aunque se lo repitiese viente veces.
-Vienen los tías y los primas.- dijo Manuel.

"¡No!" pensé llevandome las manos a la cabeza. Los hermanos de mi padre seguían la misma filosofia que mi padre. Me mirarían con asco por mi desaparición e intentarían que mis padres me metiesen en un internado.
Sonó el timbre y mi hermano se apresuró a abrir.
Oía como hablaba con alguien.
-Firme aquí.

Mi hermano vino después de cerrar la puerta con una caja en sus brazos.
-Feliz Navidad, melliza.- me sonrió y me dio la caja.
-¿Y esto?- pregunté con curiosidad.

Abrí la caja y vi un peluche. Un gran oso de peluche con un corazón con estampado de la bandera de Inglaterra.
-Se todo lo echas de menos Londres y pensé que esto te alegraría.
-Gracias Manu.- le abracé- Creo que va a ser el único regalo que reciba por Navidad.

Manuel me abrazó y me besó en la mejilla.
La noche llegó y con ella la hora de la cena. Mis padres recibieron a mis tíos y apareció mi prima pequeña, una niña de unos cinco años de pelo negro, sosteniendo una revista de adolescentes que seguramente sería de su hermana.
-¿Me lo dejas ver, Laura?-la pregunté.
-Claro.- me dijo abrazandome.- ¿Dónde has estado?

Empecé a leer la revista y no aparecía nada ni de Liam ni del resto.
-En Disneyland.- dije cogiéndola en brazos.
-¿Si?

Pero vino su padre y la cogió.
-No quiero que reciba desde tan pequeña mala influencia.- me dijo mirandome mal.

Nos mandaron sentarnos y me senté junto enfrente de mi prima Carla, una niña pija y mimada con el pelo rizado y rubio.
-Vaya, si ha llegado la guarra- me dijo por lo bajo.

No la hice caso. Me relajé y empecé a pensar en mi fuga. Tantos momentos. Tantas personas. Él. Suspiré.
-No se como se te ocurre.- decía mi prima Carla.- Eres la vergüenza de la familia.
-Calla- dijo Manuel.
-No, se escapa y encima se comporta como una puta.
-¡Carla!- le dice su madre.
-¡Estabas con Liam para hacerte famosa!- chilló ella levantandose de la silla.- ¡Que soy directioner y sé distinguir las putas que se acercan a ellos y tú lo eras!

"Venga Lucía, solo es una quinceañera" pensaba mientras la ignoraba.
-Niña, callate.- dijo Manuel.
-¡Aprovechada!- dijo tirandome el vaso de agua a mi ropa.

Me levante de la impresión que me dio el agua fria sobre mi piel.
-¡Carla!- la dijo su madre.
-Aprovechada de mierda...

"Venga Lucía, respira hondo".
-Voy a cambiarme.- dije yendo a mi habitación.

Entré en mi cuarto y me fui  la ventana. Maldecí los barrotes que había en la ventana. "¿Por qué?"
Bajé cuando ya me había cambiado y mi prima me miró con asco.
Pasamos la cena algo tensa y la bronca llegó al final, en el postre. Mi abuela sirvió helado de turrón con nata.
-Nata. ¿Es lo que le echabas a Liam para chuparsela?- dijo mi prima.
-¡Carla!- dijo su madre- ¿Qué vocabulario es ese?
-¿O preferías mermelada?

Me levanté con tranquilidad, rodeé la mesa, cogí el bote de la nata y se lo eché por todo el pelo. Mis padres me enviaron a mi habitación pero yo me fui con una sonrisa.

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