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martes, 15 de mayo de 2012

Capitulo 29.

Narra Lucía**
Todo se me hacía raro. De la noche a la mañana me había ido a vivir con Liam porque mi tío Javier me había echado de casa. Al día siguiente entendí el por qué. No podía llegar a Londres y decirle a mi tio que mis padres habían desaparecido. No podía. Era muy extraño todo lo que estaba pasando en los últimos meses: me escapaba, me encontraba con Liam, empezaba a salir con él, todo el mundo se enteraba de la verdad y al final yo estaba como una mierda.
-¿Estas despierta?- me preguntó Liam colocandome el pelo.

Me giré y le sonreí.
-¿Desayunamos?- me preguntó tras darme un beso de buenos días.
-Lo siento. No tengo hambre.- me volví a girar.- Baja tú.

Liam se bajó a la cocina y oía el ruido de la cafetera.
Ya me había desvelado pero seguía estando cansada. "Lucía, fumate un cigarro y y vuelvete a dormir. Nunca falla" pensé. Extendí mi brazo buscando mi bolso y cogí la cajetilla de tabaco. También busqué el mechero.Me levanté de la cama y abrí la ventana que daba a un patio. "¿Y esto? Luego exploro un poco". Empecé a fumar e iba tirando la ceniza por la ventana. "Eres tonta. Ahora olerá toda la habitación a tu tabaco y Liam se enfadará".
Me apresuré a fumarmele rápidamente y oí pasos. Con rapidez, tiré el cigarro, cerré la ventana y me metí en la cama.
-Aquí esta el desayuno.- dijo Liam sonriente.

Se sentó al lado mio en la cama, se tapó con la sábana y apoyó la bandeja en sus piernas. Vi que había dos tazas con café y magdalenas con demás cosas.
-No tengo hambre.- dije intentando taparme más de lo que estaba.
-No digas tonterias. Ayer no debiste de comer nada en todo el día y ¿hoy no desayunas? No. No te lo voy a permitir.-me regañó.

Me obligó a incorporarme en la cama. Me tomó de la mano y me dio una taza de café. Di un sorbo.
-Toma esto.- me dijo enseñandome una magdalena.- Se le quita el papel, lo metes en el café y esta muy rico. Se llama magdalena. Magdalena.- dijo separando las sílabas para aprenderme la palabra.
-Liam, se que es una magdalena. No soy tonta.
-¿Seguro?- bromeó cogiéndome de nuevo la mano. La besó y me miró mal.- ¿Ya has fumado?
-No.- intenté mentir.

Liam no dijo nada. Solo me miraba.
-Bueno, es que tenía sueño y fumar como siempre me da sueño pues...
-Dime que vas a dejar de fumar.
-Ya viste cuantos paquetes de tabaco me trajo Manuel.
-Da igual.- me miró serio.- Dime que vas a dejar de fumar.
-Dejaré de fumar cuando tú te metas una cuchara en la boca.- le dije riéndome.

Liam me miró muy mal y luego miró la bandeja. Estuvo un minuto sin quitar la mirada del desayuno.
-Si tienes hambre desayuna.-le dije.
-Estoy buscando una cuchara para metermela en la boca y así dejes de fumar.
-No hay narices.

Liam encontró una cuchara dentro de mi taza de café y la cogió con miedo. Sacó la lengua y la chupó durante un instante, luego la tiró al suelo.
-Ya estas dejando de fumar.- me dijo.
-No, yo te he dicho que cuando te la metieses en la boca. No que la tocases con la lengua durante un momento.- dije riéndome.

Me miró mal y cogió otra cuchara. Liam estaba casi temblando y con dulzura se la quité.
-No te la metas en la boca. Te horrorizan las cucharas.- le dije.
-Pero dejarás de fumar, ¿no?

Me tomé el desayuno sin contestar y me metí a la ducha. Estuve reflesionando durante un rato sobre lo que había pasado el día anterior.
Cuando salí vi a María que estaba roja de haber estado corriendo.
-¿Que tal estas?- me preguntó.

No quería hablar sobre eso pero era mi prima y no me lo podía callar.
-Estoy mal.
-Mi padre no me dicho nada hasta que pregunté por ti. Y me dijo que te habías ido.- suspiró y me miro.- Lo siento. Cambiate y luego hablamos. Claro, si quieres.
-No. No quiero hablar de eso.

Me quedé sola y me vestí. No tenía ganas de nada. Busqué mi paquete de tabaco pero no estaba donde yo lo había dejado.
-¡Liam!- chillé.

Bajé corriendo las escaleras y le vi rompiendo todos los cigarros sobre la mesa del salón.
-¡Liam!

Me miró. No supo que decir y se quedó blanco.Se levantó para abrazarme.
-Te quiero.- dijo.
-No lo arregles ahora.- cogí la basura y tiré todo en la bolsa.- Luego me compras un paquete.

Salí de la casa y vi a Zayn.
-Dame un cigarro, por favor.
-No se lo des.- dijo Liam.

Zayn no le hizo ni caso y me lo dio. Miré a Liam y no le dije nada. Vi que estaban todos desayunando en la casa de Harry. Harry nada más verme me abrazó.
-Ayudame, por favor.- dijo a mi oido.

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