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lunes, 14 de mayo de 2012

Capítulo 28.

Narra Lucía**
Me desperté en la cama de Liam. Él me abrazaba. "Manuel". Me iba a levantar pero Liam hizo fuerza con el brazo para que no lo hiciera.
-Quiero ir con mi hermano.- dije intentando levantarme.
-Lucía, tu hermano ha llegado ya a España.-suspiró.- Tus padres le llamaron porque ya habían encontrado unos papeles y tenían que volver ya.

No me había despedido de Manuel y eso me hacía sentir mal.
-Tranquila, me ha dejado esto antes de irse.- me dijo Liam dándome una bolsa.

Miré en el interior de la bolsa de plástico después de quitarla el nudo que tenía. Le di la vuelta a la bolsa derramando su contenido sobre la cama. Paquetes de tabaco y un sobre.
-¿Tanto fumas?- me preguntó Liam.
-Manuel es un exagerado.-dije mientras los metía de nuevo en la bolsa. Cogí el sobre y lo abrí.- ¿Lo ves? Es un exagerado.

Saqué varios billetes y conté el dinero que había en total.
-Es mucho dinero.
-¿No tenías dinero?- me preguntó Liam preocupado.
-Si, tranquilo.

Dentro del sobre había un papel doblado y reconocí la letra de mi hermano.

 "Querida Lucía. Siento no poder despedirme de ti hoy pero se que hoy lo has pasado mal y necesitabas descansar. Te he dejado tabaco y dinero para que no te falte de nada aunque creo que con mil euros no te quedarás pobre. 
Liam me ha contado todas las movidas que habéis tenido desde que estáis saliendo. ¿Quien te disfraza con un gorro naranja? En serio, muy ¿excesivo?
Bueno, que te enviare muchos correos para tenerte informada de todo porque durante estos casi tres meses no te he podido contar gran cosa pero creo que ahora si que podré.
Un beso. Te quiero. Manuel."


Suspiré y miré a Liam.
-Lo siento.

Liam me miró extrañado. 
-¿Por?
-Por todo. Tienes que soportar muchas cosas porque yo no puedo salir a la calle contigo.
-Tranquila, eso no importa ahora.- dijo abrazándome.

Miré el reloj del despertador que tenía Liam en su habitación. Eran las cuatro de la tarde y mis padres habían ido a España ya.
-Es hora de ir a ver a mi tio.- dije yo con miedo.

Mi tio había estado un buen rato con mis padres de los que me había escapado. Y mi tio, por decirlo de algun modo, era el que me había acogido porque pensaba que mis padres habían muerto.
Liam me llevo hasta su coche y me llevó a casa de mi tio.
-Tranquila. Ya verás como no te dice nada.- me dijo Liam.- Tu tio te va a comprender.

Me dejó en el portal, Liam se fue en su coche y subí las escaleras con miedo. Llegué a la puerta y estaba a punto de llamar al timbre pero me di cuenta de que Javier podría estar enfadado y saqué las llaves. Abrí la puerta y vi a mi tio sentado en una de las sillas de la mesa del comedor. Me miró y me hizo un gesto para que me sentará en frente de él. Así hice y esperé a que me dijese algo.
-Me has mentido.- me dijo.
-Lo... Lo siento.

Se levantó enfadado y empezó a gritar.
-¡Me has mentido! ¿Que habían desaparecido? ¡La que habías desaparecido eras tú! ¿Tú sabes como esta tu madre? ¿Y tú padre? ¡Están fatal!

Se levantó y entró en la cocina de donde salió con las dos maletas con las que había entrado hacía dos meses. Las dejó al lado de la puerta y la abrió.
-No he dicho donde estas. Te lo había prometido pero no me metas en esto por favor.- dijo serio señalándome el pasillo del portal.

Sin decir nada, salí cogiendo las maletas. Oí como mi tio cerraba la puerta detras de mí. Empecé a llorar.
Salí a la calle frotándome los ojos con la manga de mi chaqueta mientras tiraba de mis dos maletas. Todo eso se me hacía muy duro. "¿Por qué me tuve que ir de casa? ¿Por que tenían que haber venido ahora mis padres?"
Me perdí en las calles de Londres y me senté en un banco donde me fumé casi una cajetilla entera de tabaco. Estaba muy nerviosa y mis manos temblaban. ¿Donde iba a ir? Podía ir a casa de Liam pero no quería ser una molestia. Buscaría un hotel.
Me levanté y me dirigí a un hotel. Cuando entré, vi que era muy lujoso por lo que sería caro asi que salí. Asi todo el rato hasta que se hizo de noche. Tiré una maleta al suelo y una anciana se me acercó.
-Muchacha, ¿estas bien?- me preguntó.
-¡Claro que no estoy bien!- la chillé desde el suelo en español.- Estoy perdida, sin un sitio donde dormir y ¿me pregunta que si estoy bien?

la señora, al oirme hablar en español no entendió nada y repitió la pregunta.
-¿Estas bien?
-Si. Muchas gracias.- dije ya calmada.

Me levanté e intenté buscar la casa de Liam. Dormiría allí hasta que encontrase un lugar. Claro, si él me dejaba.
Cuando llegué, ya eran la una de la madrugada. Llamé al timbre y me abrió Harry.
-¿Y esas maletas?- preguntó.
-¿Esta Liam?
-Claro.- dijo mientras señalaba la puerta de la casa.

Entré en el portal y di unos golpes con el puño. Oí pasos y Liam abrió con cara de sueño.
-¿Que haces aquí?- miró las maletas.- Pasa.
-Gracias.

Entré y le expliqué todo a Liam.
-Asi que ¿me podría quedar a dormir aqui hasta que encuentre un hotel o un albergue?- pregunté finalmente.
-No. Tú te quedas aqui y no te mueves de aquí.

No tenía ganas de contra decirle asi que le dije que vale y Liam me obligó a ir a dormir.

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