Vistas de página en total

lunes, 16 de abril de 2012

Capitulo 7.

Narra Lucía**
¿Cómo podía haber dicho esa gilipollez? Joder, eran mis padres. Los que me habían dado la vida aunque me jodiesen mucho pero en el momento en que pensé que debí decir algo se me vinieron muchos recuerdos.

Flasback*
Salia del instituto después de que la de mates me dijera que tenia un 2 en el examen del día anterior. ¿Cómo se lo diría a mis padres? La última vez que suspendí un examen me dieron una bofetada.
Llegué a casa y me senté junto a Manuel. No dije nada del examen hasta que mi padre me lo preguntó.
-¿El examen de matemáticas?

No supe que responder pero le dije con una voz muy suave "un dos". Mi padre me envió a mi cuarto y después de que él terminase de comer, vino a mi cuarto y me dijo que ese era mi último año de estudio.
-No voy a dejar de estudiar- le grité.

Mi padre se fue pero le seguí.
-¿Me has escuchado?- le chillé.- No voy a dejar de estudiar porque tú me lo mandes.

Después de esto, mi padre se giró y me pego una gran ostia en la cara.
-Harás lo que yo te diga.- me dijo.

Mi mejilla estaba ardiendo. "Gilipollas".
-Bien hecho hijo.-oí decir a la vieja chocha que tenía por abuela.

 Fin del Flashback*
Salí corriendo del patio del instituto donde esta con Maria y con Carol. Mis lagrimas bajan por mi cara pero no hacía nada por quitármelas.
Llegué a casa de mi tío y vi que no estaba. "Menos mal". Fui a mi cuarto y cogí un cigarro. Abrí la ventana. Estaba demasiado nerviosa como para estarme quieta. Encendí el cigarro y empecé a fumar.
-No te podías haber esperado hasta el puto 12 de enero. No. Te tenías que escapar de esa casa.- me repetí- Ahora te estan buscando. ¿Y si vienen aqui? Si vienen aquí la hostia del examen se queda muy corta.

Me acabé el cigarro y entré en mi cuarto. Me miré en el espejo. Las lágrimas habían dejado una marca por mis mejillas asi que fui al baño y me lavé la cara. Vi a mi tio en la puerta del baño. Me abrazó y me dio unas palmaditas en la espalda.
-Se fuerte.- me dijo.

¿En serio tenía la necesidad de haberles mentido?
-Lo siento- dije en un susurro.

"¿Le vas a decir la verdad? Te mandará a España con tus padres. Resiste Lucía, el plan esta saliendo bien. Solo son unos meses." pensé.
-¿Por qué lo sientes?- me preguntó mi tio.
-Por invadir tu casa.
-Tranquila. Cuando tengas la mayoría de edad, si quieres te pudes seguir quedando aqui.

Le sonreí y fuimos a comer. La comida no fue muy amena porque mi tío no sabía que decir. Seguramente la notícia de mis padres le habría hecho mal. Pero me prometí a mi misma que no diría nada de mis padres.

La tarde pasó y decidí llamar a Liam para decirle que no podía ir. Me sentía mal conmigo misma. Entré en mi habitación y busqué el papel que Liam me dio con su número hasta encontrarlo. Marqué el número.
-¿Liam?- pregunté cuando descolgaron la llamada.
-Sí.
-Woody- dije sonriendo.
-Hola petarda. Hoy cenamos juntos, ¿recuerdas?- me dijo.
-Para eso te llamo. Me siento mal y me he autocastigado.- dije riéndome.
-¿Que te pasa?- me preguntó preocupado.- ¿Estas bien?
-Si tranquilo. Bueno, que era para decirte que hoy no. Pero que mañana si.
-Mañana no puedo y no se cuando podré.
-No me digas eso Woody.
-¿Dónde estas?- me preguntó.

Sabía como era Liam. Seguramente si le dijera la dirección de la casa de mi tío viniera y no quería eso.  pesar de eso seguí su juego.
-¿Sabes donde hay un bar que se llama "New London"?- le dije mirando la ventana.
-Si- me dijo tras pensarselo.
-Pues en el edificio de enfrente. Es el 2ºC.
-En nada estoy allí.- me dijo antes de colgar.

"Lucía, no cumples tus propios castigos". Me vestí y cuando estuve lista me di cuenta que solo eran las seis de la tarde.
Sonó el timbre y oí a mi tío abrir.
-¡EY!-dijo mi tío Javier- ¿Cómo estas Payne?
-Bien. ¿Usted?- preguntó Liam.
-No me trates de usted. Solo tengo cuarenta años.- le regaño mi tio.

Bajé al primer piso y le vi. Sonrei y fui a él y le di un beso en la mejilla.
-¿Qué tal?- me preguntó preocupado.
-Bueno...
-Llevatela- dijo Javier- le vendrá bien hablar con un viejo amigo.

Liam dijo que sí con la cabeza y me dio una chaqueta que tenía yo colgada en un perchero.
Salimos de la casa y bajamos al portal. Cogió un mando y las luces de un coche cercano se encendieron.
-Que lujo. Mi Woody tiene coche- chillé.

Liam se rió y me abrió la puerta del copiloto. Él se metió también y arrancó en coche. Me llevó a un edificio. Seguramente sería donde vivía. Entramos y vi un gran salón con cinco puertas. Cada una tenía una cerradura.
-Aquí vivimos todos los del grupo.- me dijo.- Solo nosotros.
-¿Si? ¿ Tenéis para vosotros todo el edificio? ¡Joder! Que ricos, ¿no?
-Hay muchas cosas que no sabes- sonrió.

Sacó unas llaves y abrió una puerta. Entramos y vi una gran casa con dos plantas.
-Siéntate- me dijo- Traigo algo de comer y me cuentas por qué te habías autocastigado.

Le dije que sí con la cabeza y se metió en la cocina. Yo estuve viendo el salón. Había muchas fotos. También había discos.
Al rato, Liam vino con una bolsa de patatas y con dos latas de refresco.
-Cuentame- me dijo.

No le podía contar nada así que me callé.
-No quiero hablar de eso Liam.- le dije.- Lo he pasado mal.

Me miró como diciendo "No pasa nada".
-Cuando pueda contártelo te lo contaré.- le dije.
-Vale.

Abrió la bolsa de patatas y me la dio.
-Come que estas muy delgada.- me dijo.
-Pues tú no comas que estas asi bien.- dije quitandole toda la bolsa.

Me miró mal y en un momento, se quitó la camisa de cuadros que llevaba.
-¡Mírame y dime que estoy gordo!- me dijo sonriente.

Le hice caso y me quedé mirando su cuerpo. De mi boca salió un "Wou" suave.
-¡Joder Liam! ¿Me quieres matar con estas vistas?- le chillé.
-¿Por?
- Porque, chico, estas genial- le dije.

Liam se rió y se sentó junto a mí en el sofá. Me quitó la bolsa de patatas de la manos y dió un sorbo.
-Que frio ¿no?- dije.

Liam me pasó el brazo para abrazarme. Se oyó la puerta de la casa.
-Liam, ¿tienes sal?- dijo Harry entrando por la puerta- ¡Uy! ¿Estabas ocupado?
-No- dijo Liam.
-Liam, la estas abrazando.- dijo Harry insistiendo.
-La chica tiene frio- dijo Liam.
-Veamos. Entro aqui y os veo abrazados y tú sin camisa.- dijo Harry- ¿En serio no hacíais nada?
-Harry, no soy como tú.- le dijo Liam.

Me reí a más no poder. "Pobre chico".
De pronto me acordé de una cosa. Una cosa que implicaba a Liam cuando era pequeño. Se lo podía preguntar delante de Harry así no me mentía. Me levanté y fui a Harry.
-Harry, tú vas a estar aqui para decirme si Liam me miente o no, ¿vale?- le dije.- Liam, ¿sigues teniando miedo a las cucharas?
-No. Lo superé- dijo Woody.
-Mentira.

Fui a Liam y le di un pequeño golpe en el brazo.
-Espera Lucía, ¿tú sabes como le vino esa fobia?- me preguntó Harry.
-Si.
-Vale. No te vayas.- Harry salió al pasillo y empezó a gritar- ¡Chicos! ¡Ahora podemos averiguar el por qué del miedo de Liam hacía las cucharas!
-Lucía, ni se te pase por la cabeza contarlo ¿eh? Que me enfado.- me dijo en broma.

Yo me empecé a reir.
 Flasback*
Liam y yo teníamos seis y cinco años. Era el segundo verano que nos veíamos y ya eramos amigos.
Estábamos en su casa merendando un poco de pan con unas pastillas de chocolate. A mí y a Liam esa merienda nos encantaba y siempre que lo comíamos era como una fiesta.
Estábamos en plena "fiesta" cuando el abuelo de Liam, que estaba de visita, dejo algo en la mesa y se fue al salón.
-¿Qué es eso?- preguntó.

Lo cogió y puso cara de estar haciendo mucha fuerza.
-Pesa mucho- dijo él.- ¿Qué es?
-No lo se.

Di un mordisco a mi parte de chocolate y vi a Liam coger de nuevo la cosa esa.
-Guárdalo- le dije.

Liam se levantó después de terminar el pan y abrió un cajón. Volvió a coger la cosa esa que pesaba mucho y fue a dejarla dentro del cajón que había abierto pero Liam se asusto porque las cucharas saltaron hacia la cosa esa y se pegaron.
-¡AAAAHHHH!- gritó con la boca llena de pan.

Yo me empecé a reír y me caí al suelo. Mientras tanto, vi a Liam que cogía con miedo a las cucharas y las tiraba al suelo para sacarlas de la cocina a patadas. Yo no podía con la risa y gracias a ella, el abuelo de Liam vino para saber que pasaba y vio la cosa que había dejado en la mesa.
-¿Qué habéis hecho con el iman?- preguntó él.
-Odio esa cosa. Odio las cucharas- chilló Liam.

 Fin de Flashback*
Cuando me di cuenta de que los todos los demás estaban allí y Liam me miró como diciéndome "cuentalo y te enteras".
-Ya vamos a saber el por que a lo de las cucharas- dijo Louis.
-Lo siento chicos, pero no puedo- dije.

Todos dijeron algo como "jooooo" y se fueron cada uno a sus casas. Liam cerró la puerta y me miró.
-Gracias. Esa historia es un poco vergonzosa.- me dijo.

Yo me reí y empecé a imitarle cuando pasó lo de las cucharas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario