Narra Lucía**
Los días pasaban y recibía llamadas de Liam. No le devolvía ninguna y eso me hacía daño. "Lucía, espera al 12 de enero y con tu mayoría de edad le llamarás." me repetía cada vez que él me llamaba.. Más de una vez estuve a punto de enviarle un mensaje pero algo me decía que no, que hasta los 18 nada.
-¿Quién es Liam?- me preguntaban Ana, María o Carol cada vez que veían que él me llamaba.
Yo les contestaba que no era nadie. Que era un pesado que había conocido un día. Javier me preguntaba sobre lo que pasaba en España y yo le decía que no había nada nuevo. Pero no era así. Manuel me decía en cada correo que mis padres me buscaban por la afueras y que mis amigos casi no salían por mi pérdida.
Estaba yo un día en clase con Carol.
-¿Quién es Liam?- me preguntó cuando vio que mi móvil vibraba por un mensaje de Liam.
-Es un pesado- la repetía.
No quería pensar en él asi que me centraba en la clase donde estábamos: español. Muchas veces corregía al profesor. Muchas veces ponía faltas de ortografía en la pizarra.
-Copiad esta frase. "El gato iva a su cama".
Levanté la mano para corregirle por decima vez.
-Perdón, pero "iva" es con B.
-¿Si?- me preguntó.
-Hombre, soy española y se como se escribe.
-Pues creo que te equivocas.
-Pues yo creo que el título que tiene de español es de pega.- le dije mosqueda.
-¡Salga de clase!- me gritó el profesor.
Cogí mis cosas para irme a casa ya que era la última clase. Salí de clase y salí del instituto.
Cuando llegué a casa, vi que en el felpudo había una nota. Ponía que era para mí así que la leí. "¿Por qué no me devuelves las llamadas? Woody". Nada más entrar en casa, la tiré a la basura.
Mi tio llegó y vio que yo ya estaba.
-¿Qué haces aquí?- me preguntó extrañado.
-Nada, que el profesor de español no tiene un titulo del idioma oficial.
-Vamos, que ha vuelto a poner algún verbo mal, ¿no?
Le dije que sí con la cabeza y fue a la cocina.
-¿Qué hay de comida?- le pregunté cuando mi estómago empezaba a molestarme.
-Sopa.
-Voy a empezar a pensar que no sabes hacer otra cosa.
-Piensa así.
-¿Quieres que te enseñé a usar el horno para hacer una pizza?
Me dijo que sí. Que estaba harto de sopa.
Le empecé a enseñar como encender el horno y se lió.
-¿Y este botón?- dijo señalando uno.
-Javi, no compres un electrodoméstico sin sabes como se usa.
-Fue Holly quien lo compró.
Después de volver a explicarle todo, nos sentamos en la mesa con la sopa inicial.
Mi tio se tuvo que ir al poco porque era arquitecto y tenía una reunion pero no estuve sola porque vinieron más tarde María con Ana y con Carol.
-¡Vaya! Parece que habéis hecho buenas migas las tres.- dije nada más abrir la puerta.
-Es que desde que nos dejates tiradas en el centro comercial...- dijo Ana.
Las hice callar y mi movil empezó a sonar.
-¿Qué? ¿Es el pesado?- me preguntó Carol riendose.
Sí, era Liam pero no se lo iba a coger. Más tarde me llegó un mensaje suyo. "Si no me dices por qué estas enfadada, voy a tu casa y te lo saco como sea. Tú decides.". Dejé el movil sin contestar el mensaje en la mesa.
Empezamos a hablar. Mi prima me regañó por haberme ido del colegio. Me decian que por eso me podían expulsar pero no la creí.
En un momento que me empezaron a agobiar subí a mi cuarto a fumar. Hice lo mismo de siempre: abrí la ventana y me senté en el marco de madera de esta.
Cuando estaba fumando, alguien me cogió de la cintura.
-¡No te tires!- me gritó.
Del susto el cigarro se me cayó de los labios y cayó en una de sus manos haciendo que me soltase. Después de eso, pegué un brinco y caí en las escaleras anti-incendios. Miré a quien había quemado la mano y le vi en mi cuarto, tocándose la quemadura que le había provocado el cigarro.
-¿Desde cuando fumas?- me chilló Liam mientras se miraba la herida.
-Desde hace tiempo ya- le dije borde.
-No me contestes así, ¿eh? Que estaba preocupado por tí.
-¿Por qué has venido?- le chillé.
-Yo te lo dije. O me contestabas o venia. ¿Me has contestado? No, ¿verdad?¡Pues he venido!- me gritó Liam desde mi cuarto.
Yo no sabía que hacer. Quería no verlo. Quería que no estuviese allí pero no fue posible.
Salí escaleras abajo para no verle más. Pero me siguió y me cogió de una forma rara para que no pudiera escaparme. Me miró.
-¿Por qué no me hablas? ¿Qué he hecho?- me dijo después de que intentara escaparme de sus brazos.
Estuve a punto de contestarle que no quería verle por miedo a que me fotografiasen con él porque lo podían ver mis padres de los cuales había escapado.
-No quiero ser amiga de Liam Payne el cantante.
-¿Cómo?- dijo Liam algo asustado.
-Quiero ser amiga de mi Woody.
Liam me miró extrañado pero cambió la cara cuando lo entendió. Me soltó y nos abrazamos.
-¿No estabas enfadada?
-No, solo que no quería que pensases que iba contigo para coger fama. Mi promesa: si vamos los dos juntos por la calle, yo iré detrás para que no piensen que voy contigo.
-No hace falta, se que tú no eres así.
-No, no, no.- insistí- No quiero que nadie piense que soy una buscafama.
-No, si...
Le miré mal. No quería salir con él en ninguna foto pero tampoco quería separarme de Woody. Ya llevaba días sin verle y eso me mataba.
Subimos las escaleras y entramos en mi habitación por la ventana. Me acordé de la herida de su mano y le llevé al baño donde le puse unalgodón.
-se que no es mucho pero...- le dije- Vale por ahora.
-Gracias- me dijo en voz baja Liam.
Le sonreí fuimos abajo donde vi a las tres chicas y al violador. "¿Era Zayn?".
-Hola violador- dije
-Hola violada.- dijo riendose.- Soy Zayn.
-Lo siento, es que no me acordaba de tu nombre.- miré a Liam.- ¿Cual de estas tres te ha abierto?
Liam señaló a mi prima y la miré mal. Pero luego pensé que gracias a ella ya volvía a estar con Liam asi que la sonreí.
-Estas loca.- me dijeron todos.
Un móvil empezó a sonar. Era un mensaje que le había llegado a Zayn.
-Liam, movámonos que Niall tiene hambre.
Los dos se levantaron y Maria y yo fuimos a despedirnos de ellos.
-Adiós Woody- dije a Liam antes de darle un beso en la mejilla.
Se fueron escaleras abajo y mis ojos fueron al trasero de Liam. "¡Lucía! ¿Qué haces?" pensé quitando la mirada de ahí pero ya era tarde. Maria se dió cuenta de mi acto.
-¿Qué? ¿Te gustan esos pantalones?- dijo riéndose.
-Tú no digas mucho que has tonteado con el otro a saco.- dijo Carol riendose aún más.
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