Salia de casa de mi tio. Hoy teniamos que trabajar en el bar pero habia avisado a Nick que llegaría un poco tarde.
Fui en dirección a casa de Liam. "A ver como lleva la resaca" pensaba mientras llamaba al timbre.
-¿Quien es?- preguntó el con voz ronca.
-Woody, soy yo.
Liam abrio la puerta sorprendido.
-¿Que haces aqui?
-No recuerdas nada, ¿verdad?
-¿De que?
Me acerqué a él y le miré los ojos. De haber bebido tanto, seguía teniendo las pupilas dilatadas.
-Me duele la cabeza. -suspiró- ¿Que me ha pasado?
Fui a la cocina y vi el papel que le habia dejado. Seguia en el mismo sitio y en la misma posicion.
-¿No has visto mi nota?- pregunté.
-¿Que nota?
-Esta- le di la nota.
Liam la leyó y se llevó las manos a la cara.
-¡Ya me acuerdo! Fui a tu bar para hablar contigo y pedirte disculpas por todo pero no se que pasó que pedí una botella de ron.
-Liam, sabes que no puedes beber- le regañe.
-Me duele la cabeza- me dijo para cambiar de tema.
-Liam, ¿me escuchas?- chillé.
-Si, si. Lo se. No puedo beber pero no grites... Me duele la cabeza- me dijo susurrando.
Me volví a meter en la cocina y le di una pastilla.
-Esto es lo que suele curar las resacas.- me reí.
Se tomó la pastilla y me miró.
-Lo siento...
-¿Por que?- pregunté.
-Ayer debí de decir muchas tonterias y hacer muchas cosas vergonzosas.
-Bueno... Un poco.- suspiré- te caistes, me tiraste, te empezaste a reir y luego llorabas.
-Cosas sin sentido- sonrió.
Se tumbó en el sofá y le miré. Tenía la cabeza entre sus manos y parecía impaciente porque yo dijese algo. me miró y un escalofrio recorrió mi espalda. Clavó la mirada en mis ojos mientras daba golpecitos con la punta de sus dedeos en la tabla de la mesa.
-Ayer quedamos como amigos.- susurré.
-Mejor que nada...
-Liam, quiero que las cosas sean como cuando eramos pequeños. Que nos contabamos todo.
Liam no dijo nada. Solo miraba al techo. Yo le miraba. Le echaba de menos. Echaba de menos su sonrisa por las mañanas. Sus abrazos... Pero no sus besos, no me sentía atraida por él. Solo sentía una amistad. Como la de los veranos.
-Tengo que ir a trabajar- dije mirando la hora en mi movil.
Fui a la puerta pero Liam se levantó.
-Dos besos, ¿no?
Deje todo en una mesa y le di dos besos mientras le abrazaba.
-No bebas mas- le dije.
Liam se rió y me fui al bar donde estaban Marina y Manuel. Mi hermano, al verme, intentó esconder una mancha en el cuello.
-Hola Manuel- dije riendome al reconocer que la mancha era un chupeton.
-Hola- tartamudeó- Marina, dos cafes por favor-.
Marina me miró y sonrió.
-Claro- Marina le preparó los cafés y se los dio.
Fui a mi hermano cuando estaba distraido y le miré el cuello.
-¡Já! ¡Un chupetón!- dije soltando una carcajada.
Manuel se sonrojó y se fue con la cabeza baja. Miré a Marina. El color de sus mejillas la delató y fui a ella.
-No tengo intencion de saber como besa mi hermano pero...
-Calla- me dijo con una sonrisa.
-Por favor, ¿cómo ha sido?
-Lucía...- dijo Manuel que se acercaba.
-¿Qué?
-Calla.
-Tú siempre interrogabas a mis lios- le dije mirandole mal.
-Porque eres mi hermanita.
-No me llames hermanita. Nací antes que tú.
-Quince segundos no cuentan- me dijo Manuel sacandome la lengua.
-Que te peten- miré a Marina- Y vete, que ahora estamos hablando las mujeres.
Marina se rió y Manuel se fue desesperado.
-Marina.... cuentamelo...- dije poniendo cara de niña buena.
-Bueno... pues ha sido cuando hemos abierto el bar. Hemos entrado en el almacén y se acercó a mí y...
-Lucía, ¿ solucionaste el problema de ayer?- dijo Nick entrando en el bar.
-¿Que problema?- dijo Manuel viniendo.
-Un borracho la buscaba.
Mi hermano me miró preocupado.
-Era Liam. No pasó nada.
-¿Cómo?- dijo Manuel- ¿Lo dejaste abandonado por la calle? Dime que si.
-Manuel, no voy a hacer eso. Es un amigo.
-¡Un amigo no te hace lo que te hizo!- chilló.
-¡En esa época no era mi amigo!
-¡Con más razón!
-¡Da igual!
-¡No da igual!- chillé.
-¡Lucía! ¡Ese cabrón no merece tu amistad!
-Esto... Lucía- dijo alguien que esperaba en la puerta.
Giré la cara y vi a Liam con mi movil.
-Te la has dejado en mi casa.- me dio la BlackBerry.
-No, si encima has estado en su casa- dijo Manuel en voz baja y en español.
-Callate- dije.
Manuel se miró mal mientras iba a una mesa.
-Esta muy borde. Lo siento- dije.
-No pasa nada. lo entiendo- contestó.
Hubo un silencio incómodo hasta que Liam me miró.
-¿Quieres que mañana hagamos alguna cosa? Podríamos ir al cine o a cenar...
-No importa.- sonrei.
-Insisto. Quiero recuperar el tiempo que has estado fuera estando contigo aunque solo seamos...- suspiró- amigos.
Le miré y sonreí mientras que decía que si con la cabeza.
-Esta bien. Mañana quedamos.
-Te llamaré- dijo dandose la vuelta para salir del bar.
Miré a Manuel mal.
-Te va a volver a joder- dijo cabreado.
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